Muchas gracias, desde luego vamos a ver el video ¿verdad?, ¿todavía no está?, si después cerramos con el video, hombre es que lo hizo un ex alumno, ni modo que lo dejáramos pasar.
Le agradezco mucho al presidente de la Fundación a Francisco Javier Acero Pérez, a María Margara, que por ahí estaba, con quien hice contacto, desde luego al director de la fundación a Humberto Cruz Flores y a su tesorero José Fëlix Troncoso Marín, que me parece que tiene que hacer muchos números pues la situación este año ha estado algo difícil.
Para mí es un honor estar aquí en el Centro de Acompañamiento y Recuperación Integral que aunque ciertamente (….) de corazón, está el propio nombre de acompañar y de recuperar el desarrollo integral, también vale la pena así decirlo así completito, en donde como decía (….), como decía Bertha se encuentran mucho más que algo material y por eso es tan importante pues todo el nombre en cuanto a es desarrollo integral.
Yo creo que las personas, los seres humanos podemos medir nuestra capacidades de amar y compartir, en la medida que somos capaces de compartir, de dar de beber al que está sediento, de vestir a quien está desnudo, de darnos un poco más todos nosotros, es decir de la capacidad que tenemos de dar lo nuestro, pero en esas cosas nuestro tiempo, nuestro pensamiento y que muchas veces no nos toca como es el caso de este centro y como lo que decía la propia Leticia no nos toca resolver la situación, es decir, nosotros no podemos curar a Mélani, ni cuidar al hijo de Bertha.
¿Cómo se llama tu hijo? Ni cuidar a José Roberto, pero por supuesto la capacidad que todos tenemos y que todos tenemos, de generosidad y de amor es desde luego es lo más valioso que se ofrece aquí y que permite sanar mucho más allá en términos de lo que es sanar en toda su amplitud.
Es cierto que pues una enfermedad se cura como tal con la medicina, podría quedar con la medicina, con una operación, pero la verdad es que cuando estamos hablando de obras de mucho más allá de obras de misericordia, estamos hablando no sólo de curarse, sino de acompañarse y yo creo que esa es la parte que nunca podemos dejar como seres humanos, nuestra capacidad de acompañar en el otro, en la alegría y en el sufrimiento, porque además me supongo que todos aquí se han acompañado por ejemplo a Lety, pues también la han acompañado en las alegrías que sigue pasando todos los días o de que están acompañando a Bertha y la alegría que da ver a José Roberto como va creciendo, como va pesando cada vez más.
Y, parece que esas son las cosas que nos van haciendo mejores como seres humanos y mejores como sociedad, precisamente por lo que hacemos, por nosotros, más allá de las instituciones públicas, incluso más allá de las instituciones públicas, incluso más allá de las instituciones que les corresponde terminar con ese dolor urgente que es la enfermedad.
Yo quiero agradecer también, desde luego a todos los que tienen que ver aquí, a los donantes, si bueno, estas cosas además pues se mantienen, entonces hay que seguir donando y entonces que el ejercicio de donación, es un ejercicio más bien virtuoso y que sea constante.
Pero, también aquellos que dan su tiempo, por un lado, los (…) recuerden que tienen su propia comulgación, pero también han aprendido que, han logrado enseñar y formar a jóvenes que están aquí de voluntarios o adultos que están aquí de voluntarios.
Y me parece que un país crece en la medida en que su solidaridad se hace una virtud y no aún cuando se hagan actos muy buenos y solidarios no importan, pero en la medida en que estos actos solidarios se conviertan en algo constante pues, hábito de la solidaridad, pues es lo que mide a la sociedad si se desarrolla integralmente o no.
Y este tipo de centros es el resultado, de bueno, de hábitos operativos buenos, no sólo de un acto solidario que eventualmente, pasan mucho en navidad y son muy importantes por estas fechas, que sea ir a entregar un regalo, el dar la mano, ir hacer una posada.
Pero, cuando estos actos solidarios se repiten en nuestros hijos, se repiten en nuestros jóvenes, se repiten en los adultos y eso es lo que nos hacen mejores y todas las beneficiarias o beneficiarios de, en este caso el (…), son también unos instrumentos para hacernos mejores personas.
Así es que a través de mujeres como Lety, como Bertha, o de sus hijos o a través de ustedes y de sus propios hijos, los demás también nos vamos desarrollando y nos dan la oportunidad de ser mejores y de paso, porque estoy segura de que así sucede, quienes platican con ustedes, de paso también se dan cuenta de que ustedes también los acompañan o las acompañan en su dolores y en sus alegrías.
En estos momentos lo único que nos resta decir a todos los demás, pues es darle las gracias, gracias a quienes a través de su vocación de servicio lo hacen en este centro y con esta ayuda que especialmente pues a nuestros hermanos y hermanas mexicanos, que son parte de nuestro pueblo, de nuestro país.
Le agradezco mucho a quienes han dado todo su tiempo, toda su vocación, toda su persona a través de acompañar a mexicanos en el sufrimiento de un hijo, de una hija, de una mamá, de un papá.
Agradezco también a cada uno de los todos los voluntarios, especialmente a los jóvenes, también a la escuela de San Luis de León, allá en Querétaro, especialmente a ellos les damos las gracias por su vocación de servicio desarrollado a temprana edad.
Ningún, ninguna persona que recuerde un servicio constante a través, por ejemplo de este centro, a través de acompañar al otro en el sufrimiento, a través de acompañar a una mamá o a un papá o a un hermano en el sufrimiento de una enfermedad de alguien cercano, ninguno de estos jóvenes va a ser el mismo funcionario público que hubiera sido si no hubiera prestado sus servicios. Ninguno de estos jóvenes que están haciendo su servicio sería, sería el mismo abogado o el mismo doctor, si no hubiera prestado sus servicios de este modo, desde ahorita, y desde esta edad.
Así es que yo quiero darles enormemente las gracias, porque a través de este servicio voluntario que ustedes prestan están trabajando no sólo por su persona, con esta alegría que da, la profunda alegría que da, el dar, sino también, el trabajo que hacen para México, porque los hace desde luego mejores personas, pero además, los hará mejores tomadores de decisiones.
Yo estoy convencida, porque además lo veo, que sirve desde muy joven se toman mucho mejores decisiones, rinden mucho más, es capaz de poner toda su inteligencia y todos sus talentos al servicio de su comunidad y de su pueblo, así es que, esta escuela de jóvenes, más allá de lo que parece, sino hace que les da, seguramente, no he platicado con ninguno de ellos, pero seguramente les da sentido a su vida a sus convicciones, a su familia y hacia su país, el poder trabajar aquí.
Bueno, pues les agradezco enormemente a ellos, a estos voluntarios, que hacen de la solidaridad, pues ya, una virtud y no sólo un acto excepcional.
Yo sé, bueno y no escapa para ninguno de los que estamos aquí que son días muy importantes, muy espirituales en nuestro país, hay quienes celebran Jánukah, quienes pertenecen a la comunidad judía en estos días deben estar celebrando, creo que es una fiesta de luces, fiesta de alegría, también de esperanza y quienes celebramos pues, la Navidad, pues son días también espiritualmente muy importantes, nos recuerdan la importancia de acompañarnos unos a otros y además nosotros que tenemos una enorme tradición en las posadas, pues me da mucho gusto que haya coincidido precisamente con esta inauguración, con algo que celebramos mucho en México, no sólo por nuestras convicciones religiosas, sino también lo que tradicionalmente tiene la celebración de las posadas y es eso, dejar entrar a nuestra casa, a lo nuestro, a otras personas que lo necesitan.
Y, en esos días todavía con mayor razón, más, más aprendemos a la importancia de escuchar, escuchar y abrir la puerta del hogar, de la casa, del (…) y del perdón de nuestros corazones.
En estos días es cuando más, cuando más nos damos cuenta de la importancia y de lo mucho que podemos ayudarnos unos a otros, que para ello, muchas veces (…) y dar a muchas otras, lo más importante que es (…) y capacidad de amar a los demás.
Podemos aprender muchas cosas de lo que podemos aprender de los demás, del que está sufriendo, del que está llorando, del que está alegre, de José Roberto, de luego a los que están echándole ganas a la vida, de las mamás que están ahí atrás, atrás de ellos y que (…) en nuestra familia.
Y precisamente como estamos celebrando estos días, como en nuestro país, pues todos en este mes en estos días, hacemos momentos muy importantes de reflexión, de cariño, de momentos de espiritualidad que desde luego, es, para mí me emociona mucho que días estemos inaugurando el CARDI, el Centro de Acompañamiento de Rehabilitación y Desarrollo Integral, para que todos seamos mejores y (…) para que todos seamos mejor y cada uno de nuestros actos, son actos que desde luego, deben ser actos que llenen de paz y de esperanza a los demás.
Muchísimas gracias, para mí, es un honor.
Por: Lic. Margarita Zavala, Presidenta del DIF


